Las Cigalas de Islandia
proceden exclusivamente de las pescas de arrastre del Atlántico Norte, donde habitan las de mayor calidad en fondos arenosos cubiertos de algas, a profundidades entre los 50 y los 400 metros, en los que se alimentan de moluscos, bivalvos y peces. En la cocina, son muy apreciadas, ya que admiten gran variedad de preparaciones según su tamaño (pueden medir hasta 25 cm.): las grandes son exquisitas cocidas en agua de mar o a la plancha; las más pequeñas están deliciosas en recetas de arroces, salpicones o guisos de pescado.